¿Club Culture? Entrevista a Lukas Drevenstedt

 

 

 

En esta ocasión, les traemos una conversación con Lukas Drevenstedt, director ejecutivo de Club Comission, la asociación de clubes, colectivos  y organizaciones relacionadas con la industria de la música electrónica en Berlín.

 

Tuvimos el privilegio de poder discutir con Lukas sobre muchos temas relevantes para la inclusión, la articulación y el respeto entre los miembros de la comunidad de nuestra escena. Esta entrega se ocupa de la noción de club culture o “cultura de clubes”, un concepto clave para pensar en el género, la inclusión y la diversidad en la fiesta: no sólo en Berlín, sino también en nuestro contexto. 
En otras entradas vamos a volver a esta noción teniendo en cuenta cuáles pueden ser sus implicaciones para la escena local y cómo podemos articularla con iniciativas locales y debates críticos sobre la idea de “traer cultura” a nuestro país. 


PA: Hola Lukas. Yo hago parte de un colectivo llamado Pez Alado. En Colombia se ha discutido sobre los problemas de inequidad de género y de exclusión, pero muy poco en la escena de la música electrónica. Entonces tratamos de crear consciencia sobre estos problemas. 


LD: Es maravilloso ver que la cultura de clubes parece ser esta plataforma para discutir todas estas cosas que van más allá de la música. Estos asuntos son justamente los mismos que nosotros abordamos también, y que están siendo discutidos en todo el mundo. Digamos que entre más desarrollada esté esta cultura, mejor.

PA: Entonces estamos tratando de abrir un espacio para contribuir a esa discusión.

LD: ¿Y cómo lo están haciendo? ¿Hacen fiestas?


PA: Ese es un proyecto actual, pero lo primero fue crear un espacio desde el público.


LD: Es interesante que vienen de la dirección opuesta. Normalmente ocurre que la gente organiza fiestas y luego se da cuenta de que hay que hablar sobre algunas cosas. Y entonces empiezan a enfrentarse con estos asuntos políticos. Esto muestra que la cultura de clubes no es una subcultura: tiene elementos de la subcultura, pero es un fenómeno autónomo en sí mismo. De hecho, esto es en lo que estoy trabajando en este momento. Estamos desarrollando un estudio que tiene una parte cuantitativa y una cualitativa, y la idea es realmente discutir la cultura de clubes como un fenómeno en sí y desarrollar un modelo que cubra todos sus aspectos relevantes. 


PA: Cuéntanos sobre este proyecto y sobre la cultura de clubes.


LD: La idea de este modelo es que hay tres perspectivas sobre la cultura de clubes y que son todas relevantes e interdependientes. Tienes el aspecto económico, que es la primera perspectiva: si tienes un club, es un negocio. Entonces hay que hablar con las personas que tienen roles relativos a la política económica. Pero entonces nos damos cuenta de que hay una parte importante que no tiene nada que ver con el aspecto empresarial: hay gente que organiza fiestas sólo porque es divertido. No para ganar dinero. Entonces necesitábamos otra explicación. Dijimos “bueno, esto tiene un aspecto cultural, entonces tenemos que convencer a quienes se ocupan de la política pública en cultura de que los clubes son espacios importantes”. El tercero es el aspecto estético, que se refiere a la música, por supuesto, y también a otros factores, como el espacio. Esta tercera perspectiva involucra el discurso espacial, como la mirada arquitectónica sobre la transformación del espacio, la música y el asunto de la performatividad, la interacción entre la gente y los artistas, la moda, la manera en la que la gente se viste.


PA: Y se comporta.

 
LD: Por supuesto, puedes ver lo cerca que están estas perspectivas. Entonces, también puedes aproximarte desde la mirada social, en la que están todos estos aspectos como el intento de hacer del club un espacio seguro. Y tienes la mirada política, como el hecho de que hay grupos marginados que de repente tienen la oportunidad de ser la mayoría y hacer sus propias reglas. 


Nuestra tesis, al unir estas miradas, es que la cultura de clubes es algo que siempre viene de abajo hacia arriba (bottom-up). Siempre tiene que ver con el emprendimiento. Tienes que descifrar de dónde sacar tus recursos, encontrar un espacio, organizar el sistema de sonido, organizar el bar y todo. Entonces, siempre está este elemento de organización, y de iniciativa, también. Esto es muy importante. 


Lo que hemos notado es que en cualquiera de estas perspectivas hay una noción de colaboración. Si lo ves desde un punto de vista estético, social o económico, siempre hay algo que la gente define como éxito cuando todo funciona sin problemas, si la atmósfera es agradable, si todo el mundo está contento. Si quieres empezar algo, siempre es un proyecto en conjunto. Esto es lo que las personas dicen al principio, “hagamos algo juntos”, aunque sea salir de fiesta. Normalmente no sales de fiesta solo, bueno, algunas personas lo hacen, pero al final tiene que haber al menos un DJ para tocar, alguien en la puerta, alguien en el bar. Así que siempre es un proceso colaborativo. 


PA: Y ¿cuál es la misión de Club Comission?, ¿quién hace parte de esto? 


LD: La idea es reunir entusiastas y activistas que realmente quieran salvar la cultura, básicamente. En Berlín pero también más allá. No hay una regla específica sobre quién puede o no puede entrar. Al principio era más entre amigos. Tenía que ver con relaciones personales y todavía es así, pero está abierto a todo el mundo. Cualquiera puede ser un miembro. El principal grupo a quien está dirigido, por supuesto, son clubes y organizadores de eventos, pero también tenemos colectivos de festivales, de open airs, e individuos que simplemente dicen “hey, yo puedo contribuir”. La misión es crear entornos para la diversidad, un paisaje variado en la cultura de clubes en Berlín. Salvar los espacios que existen y conquistar nuevos espacios, para que quienes están comenzando tengan un lugar también. 


PA: ¿Sientes que esto ha llevado a que los clubes se vuelvan aliados de esta cultura? ¿Qué piensas de la competencia que se da entre ellos?


LD: Un factor muy importante que contribuye a la buena cooperación o colaboración es que la cantidad de turistas ha aumentado constantemente en las últimas décadas. Es un hecho que la mitad del ingreso de los clubes en Berlín viene de los turistas. Entonces es posible sobrevivir. Hay competencia fuerte en algunos casos específicos, como cuando un club se quiebra y otro toma el control, pues ha pasado. 


PA: Nos interesan los problemas de género y de discriminación. Cuéntame cómo ves estos aspectos específicos en la cultura de clubes aquí. Por ejemplo, cuando fui a Berghain la primera vez, recuerdo estar ahí y pensar “wow, la gente vino solamente a bailar y no les importa nada más, no les importa si yo estoy aquí o no”. Para mí, fue muy liberador. 


LD: He oído con frecuencia lo que me acabas de contar, en particular viniendo de mujeres de Sudamérica. Pero a la vez, sabes, los hombres son iguales en todas partes. He experimentado esto yo mismo y también cometí errores cuando era más joven. Creo que la pregunta es ¿cómo maneja el entorno, el sistema en el que estás, estas situaciones?, ¿Hay algún sistema que pueda mostrarte dónde te estás equivocando? Y el segundo tema sería ¿son las personas capaces de aprender de sus errores? Creo que lo segundo no lo puedes influenciar, pues es algo muy individual. Pero lo primero funciona muy bien, en la mayoría de los casos. 


Creo que este manejo no debería ser demasiado dogmático. Debería orientarse por la práctica. Sobre todo cuando hablamos de la política de entrada. De hecho, todo el asunto de inclusión-exclusión es exactamente de lo que me ocupo, porque es una de las cosas más importantes en la cultura de clubes, especialmente desde la perspectiva social. Tienes lugares muy radicales que dicen “yo decido quién entra o no, en mi club yo hago las reglas”. Y en el otro lado tienes colectivos que dicen “queremos hacer todo bien, queremos ser realmente incluyentes”. Pero eventualmente te das cuenta de que no puedes hacer todo perfecto, pues la cultura de clubes es algo que tiene imperfecciones per se: se trata del caos, del exceso, de romper las reglas, cruzar fronteras, etc. Pero esto es exactamente lo que lo hace tan interesante. Si lo ves desde un punto de vista teórico, se hace posible unir estas dos miradas en una. Sin embargo, lo que yo veo en la práctica, en particular de los organizadores que tienen expectativas muy altas, es que no logran cumplirlas. Lo he visto en los clubes más políticos, que tienden a ser los menos organizados, los más caóticos. Y esto resulta en más casos de manoseo, de cosas que no quieres que ocurran, comparado con clubes que son más estrictos y más rígidos. Es interesante porque es un poco irónico. 


PA: Estamos muy preocupadxs por cómo hacer que estos espacios sean seguros para la audiencia. ¿Qué estrategias conoces tú para reducir la probabilidad de estos comportamientos?


LD: Mi punto de vista sobre este aspecto es más general, porque tenemos personas que trabajan en esto específicamente. Un grupo de sensibilización (awareness), que discute problemas de violencia sexual y ofrece seminarios. La mayoría de clubes aquí ahora tiene un equipo de sensibilización que se supone que trabaja con quienes están en la puerta. A veces incluso son las mismas personas. Este es justamente el punto: yo diría que los factores más importantes son, primero, la audiencia que atraes. Si tienes una serie exitosa de fiestas, la audiencia va a crecer y va a hacerse más heterogénea, lo cual es algo bueno, aunque trae un reto porque no sabes realmente qué tipo de personas van a venir, entonces necesitas un filtro. Tienes que tener muy buenas personas en la puerta que pueden reconocer esta delgada línea entre excluir e incluir. Es un gran reto decidir a quién dejas entrar. Hay todo un discurso sobre esto, en este caso se trata normalmente de los hombres de color, que son estructuralmente discriminados, sobre todo los de proveniencia arábica y africana. Hay un prejuicio contra ellos. Pero si dejas a un lado la etnicidad y hablas solamente sobre género, creo que es muy interesante lo que pasa si simplemente filtras y dejas por fuera al típico macho alfa. 


Una vez entras, ¿cómo puedes crear un espacio seguro? Porque igual puede haber personas que acosen a otras. Primero, la audiencia es súper importante, el tipo de personas que asisten. Es importante crear consciencia. Idealmente, no tendrías que decirles nada, ellos ya sabrían cómo ocuparse de sus amigos. No obstante, si estás en un mood excesivo y de fiesta, no necesariamente te cuidas a ti mismo y a los otros. Por eso es importante tener un buen staff que sea consciente, que sepa qué hacer cuando vean que algo va en la dirección equivocada. El espacio en sí, por supuesto, también tiene que permitirlo. La arquitectura, la forma de los baños, etc., todo contribuye a la seguridad.


PA: ¿Cuál es la relación entre los clubes, los políticos y la Policía? ¿Cómo se mejora esta relación cuando cada uno tiene intereses diferentes?


LD: Se hace a través de trabajo de lobby, básicamente. Hemos hecho toda clase de cosas, desde tours por los clubes con distintos políticos, llevarlos para mostrarles realmente cómo funciona, a campañas mediáticas, demostraciones. Se trata de hablar, básicamente, de convencerlos de que lo que ocurre adentro es mejor que otras cosas y que no es una buena idea volverlo ilegal, porque va a pasar de todas formas. 


PA: Y con respecto a la participación de las mujeres en la industria, ¿consideras que hay una representación equitativa? ¿crees que tenemos las mismas oportunidades?


LD: Hay más hombres, por supuesto. Por eso hoy en día hay muchos esfuerzos por involucrar activamente a más mujeres y que ocupen posiciones clave. En Club Comission tenemos la próxima elección de la junta directiva el próximo mes, por ejemplo, y estoy trabajando en esto, en hablar con mujeres que veo que hacen parte de esto. Tienes que acercarte a ellas activamente. Claro que siempre hemos estado abiertos a que participen, pero no es algo que simplemente ocurra. Siempre es fácil decir “hey, si ellas no vienen a nosotros, no es nuestra culpa”. Tenemos ahora en la junta a una mujer que dirige un club. Es la primera, lo que también es una señal, por supuesto, pero ella es increíble. Es realmente una mujer fuerte y muy cool. También se necesita tener esta inspiración, tener un modelo a seguir que sea una mujer. En Kater está Steffi-Lotta, por ejemplo. Pero son todavía la minoría en la escena, obviamente. No tengo ninguna explicación más allá de que el mundo funciona así. Pero creo que ahora hay más mujeres Djs, y eso es genial. Me he dado cuenta de que ellas normalmente tocan más duro que los hombres, pues tal vez sienten que quieren hacerlo por ellas mismas, y no enfocarse tanto en la aprobación. No quieren complacer a todo el mundo, sólo quieren tener su propia actitud estética, lo cual es perfecto, porque esto es lo que lo vuelve arte, al final. 


PA: También hay más expectativas sobre cómo las mujeres deben complacer a su audiencia, cómo deben verse y comportarse.


LD: Aunque en Berlín no es tan grande el problema, creo que tienes razón. Recientemente he tenido conversaciones al respecto que me han hecho pensar que muchos hombres tienen complejos. Están en esta escena y sustituyen, por ejemplo, una parte de su deseo sexual con las drogas que toman, y de esta manera se desinhiben y actúan de formas que no son ideales. Aun aquellos que tienen poder, pues ellos tienen algo que perder: son los tipos fuertes que dirigen el lugar, etc. Es una buena razón para tener colectivos como estructuras para manejar los clubes, por ejemplo. 


PA: ¿Qué consejo puedes darle a un pequeño colectivo feminista que apenas empieza?


LD: Les aconsejaría que hicieran sus propias fiestas. Te da la oportunidad de ver cómo las cosas que ustedes están pensando tienen que ver con la práctica y crear la oferta que ustedes mismos están buscando. Sabes, yo originalmente también me acerqué a estos temas desde una perspectiva muy teórica, y tenía esta idea como perfeccionista de optimizar las cosas. Luego me di cuenta de que esto es realmente lo opuesto a la cultura de clubes. Se trata de la imperfección, se trata de un caos planeado, básicamente. Así que tienes que establecer el marco, pero debe haber mucha libertad en el resto de cosas. La idea es que en la cultura de clubes no es un acto violento ser tú mismo, expresarte y ser libre. Es una atmósfera de tolerancia. Y también es una plataforma para interactuar con otros y crear comunidad. 

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LA FIESTA SERÁ FEMINISTA